En la medida en que nos adentramos en 2026, la firma de Bienne sigue consolidándose como un verdadero referente en el sector de la alta joyería, equilibrando su rica herencia histórica con innovaciones técnicas de vanguardia. Desde su fundación por Louis Brandt en 1848, la manufactura ha recorrido un camino de precisión que la ha llevado desde las profundidades del océano hasta la superficie de la Luna.
Este año en particular, la marca celebra su papel histórico como Cronometrador Oficial de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, reafirmando por qué sus piezas son consideradas algunos de los mejores relojes de lujo disponibles en el mercado actual.
Omega Speedmaster: un ícono entre la tierra y la luna
El Speedmaster no es solamente un reloj, sino que es un capítulo fundamental en la historia de la exploración humana. Aunque su fama mundial se debe al Moonwatch y su certificación por la NASA para las misiones especiales, hay que destacar que el Omega Speedmaster ha sabido evolucionar sin por eso perder su ADN.
Para 2026 la novedad destacada es la edición conmemorativa Milano Cortina 2026. Este cronógrafo basado en la versátil línea de 38 mm presenta una caja de acero y un llamativo bisel de cerámica azul con escala taquimétrica en esmalte blanco. Su esfera, con un acabado esmerilado azul claro evoca la estética glacial de los deportes de invierno, mientras que su fondo de caja macizo luce grabados los emblemáticos aros olímpicos. Bajo el capó, este modelo late con el Calibre 3330, un movimiento de carga automática con escape co-axial que garantiza precisión y durabilidad.

Elegancia y versatilidad: la evolución del Omega Seamaster
Si bien es cierto que muchas personas asocian esta colección exclusivamente con el buceo profesional, lo cierto es que este nuevo año nos muestra una familia sumamente diversa. El nuevo Omega Seamaster Milano Cortina 2026 es el ejemplo perfecto de esta polivalencia, ya que, lejos de ser un robusto diver, es un reloj de carácter clásico inspirado en los diseños de los años 50.
Con una caja de 37 mm realizada en oro Moonshine y una esfera de esmalte blanco Grand Feu, este modelo representa la cumbre de la sofisticación. Ciertamente, no olvida su origen y mantiene una hermeticidad de 100 metros, equipado con el calibre 8807 Master Chronometer, capaz de resistir campos magnéticos de hasta 15,000 gauss.
Omega Constellation: el estandarte de la precisión suiza
La línea Constellation, por su parte, nacida en 1952 como sucesora del modelo Centenary, sigue siendo el buque insignia de la elegancia dentro de los relojes suizos de la manufactura. Se ha caracterizado históricamente por su esfera Pie Pan y sus famosas garras o griffes introducidas en la década de 1980. Así, el Constellation ha sido el hogar de los hitos técnicos más importantes de la marca.
En 2015 fue esta la colección que albergó el primer Master Chronometeer del mundo, el Globemaster. Hoy en día, la colección ofrece una variedad inigualable, con tamaños que van desde los 22 mm hasta los 41 mm, incorporando materiales como el acero, el oro Sedna y el oro Canopus.
Innovación técnica y cuidado
Lo que diferencia realmente a un reloj de esta categoría es lo que sucede en su interior. La adopción masiva del escape co-axial, inventado por George Daniels y perfeccionado por la marca, ha reducido considerablemente la fricción interna y la necesidad de lubricación, mejorando la fiabilidad a largo plazo. Esta tecnología es el pilar de sus relojes aut, que combinan la comodidad de la carga automática con certificaciones extremas como la del Instituto Federal Suizo de Metrología. Son movimientos no solo de cronómetros, sino Master Chronometers, lo que quiere decir que han superado pruebas de precisión en cinco posiciones y resistencia a campos magnéticos extremos que inutilizarían a otros relojes.
Finalmente, se puede destacar que poseer un reloj Omega también es una decisión financiera estratégica debido a que modelos como el Speedmaster profesional suelen retener su valor de forma excelente. Siempre se recomienda verificar la autenticidad a través del número de serie grabado en la tapa posterior o entre las asas. Además, se recomienda un servicio de mantenimiento profesional cada 5 a 8 años para asegurar que la estanqueidad y el cronometraje sigan siendo perfectos.
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