El esplendor del anillo solitario Grau no solo reside en la selección de piedras preciosas de la más alta calidad, sino también en la sofisticada montura que las enmarca. El oro blanco de 18 quilates brilla con su propia luz, reflejando el talento y el cuidado con el que ha sido moldeado. La meticulosa elección de las grapas dobles que sostienen la aguamarina (1,13 cts.) asegura que esta magnífica gema permanezca en todo su esplendor, sin comprometer ni un ápice de su majestuosidad. Para completar una obra de la joyería, el anillo solitario ha sido embellecido con dos diamantes blancos talla brillante con un peso total de 0,07 cts. a cada lado. Llévalo como tu accesorio más personal.