Los pendientes Enchanté Onix Chantecler interpretan la fuerza de la materia en su forma más depurada, inspirándose en las texturas naturales y contrastes de Capri para dar vida a una joya de gran carácter; realizados en oro rosa de 18 quilates, estos pendientes para el lóbulo destacan por la presencia de un ónix central de acabado pulido y tono profundo, cuya intensidad se ve realzada por un delicado contorno de diamantes que aporta luz y definición a la silueta, creando una pieza donde el contraste entre sombra y brillo genera una estética contemporánea, equilibrada y profundamente elegante, reflejo de la excelencia de la artesanía italiana.