Los pendientes presentan un diseño floral estilizado, donde cuatro pétalos de turquesa se despliegan en una forma geométrica y cautivadora. La turquesa, una piedra semipreciosa conocida por su vibrante color azul verdoso y sus propiedades protectoras, aporta un toque de frescura y energía al diseño. En el corazón de la flor, un conjunto de diamantes talla brillante crea un contraste deslumbrante, añadiendo un toque de luz y lujo a la pieza. El engaste en oro amarillo de 18 quilates realza la belleza de los materiales y aporta un brillo cálido y sofisticado.