Sobre la base de oro rosa de la pulsera Grau, se despliega una danza magistral de geometría y luz. Cuadrados de orfebrería fina, engastados con ónix de profundo color negro, se entrelazan en un patrón diagonal que hipnotiza a la vista. Cada uno de estos cuadrados, fruto de una meticulosa labor artesanal, se convierte en un escenario donde la luz se refleja y juega, creando un espectáculo de destellos infinitos. Los bordes redondeados y el ligero composición, contrastan de manera exquisita con la rigidez de la estructura geométrica. Para acentuar la belleza de este diseño abierto, Grau incorpora discretos diamantes en la superficie exterior de algunos de los cuadrados, elevando la pulsera a un nuevo nivel de sofisticación y lujo.