Este anillo solitario de la colección Corona de Grau está elaborado en oro amarillo de 18 quilates y se caracteriza por una arquitectura refinada que sostiene un diamante natural de 0,40 quilates como eje absoluto de la pieza, engastado mediante seis grapas que aportan seguridad y una lectura visual equilibrada, realzando el brillo de la gema con una presencia definida y armónica, mientras la calidez del oro envuelve el conjunto con sobriedad y precisión artesanal, dando forma a una joya atemporal que expresa compromiso, distinción y una elegancia concebida para perdurar.